Kirby’s Epic Yarn, un juego con gracia

Nintendo sabe que tiene personajes y franquicias que son muy queridas por la gente y que van más allá de los Marios y los Zeldas. Es por eso que en cuestión de poco tiempo llevamos una buena ronda de juegos de Wii con protagonistas algo olvidados, pero que resurgen gracias a títulos frescos y muy originales que recogen su jugabilidad clásica adaptándola a los tiempos que corren. Así es como nos llegaron Metroid: Other M y Donkey Kong Country Returns, y del mismo modo Kirby vuelve a ser el héroe de su propio juego en Kirby’s Epic Yarn.

kirbys_epic_yarn

Kirby’s Epic Yarn es un simpático plataformas 2D pensado para los más pequeños de la casa, o para aquéllos que quieran revivir tiempos muy jóvenes donde la ternura y la inocencia reinaban en nuestras cabezas. Precisamente por este motivo nos encontramos ante un juego que narra una historia como si estuviéramos en un cuento.

Kirby, nuestra querida, suave y rechoncha bola rosa se ha encontrado con un tomate, el cual quiere devorar sin pensárselo dos veces. Esta verdura, sin embargo, es de la propiedad de un mago llamado Zur-Zir. Éste, tras ver que a Kirby no le importan sus avisos y que al final consigue comerse el tubérculo, manda a nuestro héroe al reino de las telas, donde todo —incluso él— está hecho con hilos, parches y remiendos.

Tras ser absorbido por el calcetín mágico, Kirby se encuentra con Hilván, el príncipe del reino. El pobre muchacho está desesperado porque su particular mundo ha sido separado en siete partes, y necesita ayuda para restaurar el orden de sus tierras. Nuestra tarea será ayudar a nuestro azulado amigo a salvar su planeta, mientras encontramos una forma de regresar al nuestro.

Kirby lo dará todo para ayudar

Ya sabemos que Kirby es pura bondad dispuesta a ayudar a sus amigos, y aquí la cosa no cambia. Sin embargo, sí cambia el hecho de que ahora es un cordel rosa en forma de círculo con ojos y dos pies también hechos con hilo, por lo que ahora es un ser vacío incapaz de absorber nada. La nueva arma de Kirby será un cordel que usará como látigo y que le permitirá deshilar y enroscar a sus enemigos. Eso y la ventaja de poder modificar ligeramente la forma que adopta su propio corcel para transformarse en paracaídas o minicoche, es lo único que podrá hacer por su propia cuenta. Se elimina así la clásica característica de adoptar los poderes de nuestros rivales, ofreciendo una jugabilidad completamente atípica y, a la vez, fresca para nuestro rosado amigo.

Pero es que además, cada fase del modo principal puede llegar a sorprenderte gracias a las diez transformaciones especiales que Kirby es capaz de adoptar con ciertos ítems especiales y que, si bien son recursos perfectamente guiados y que están pensados para puntos concretos de algunos niveles, lo cierto es que aportan una variedad extra al título. Podremos ser robots gigantes, un camión de bomberos o incluso un delfín, todos con sus controles y jugabilidad bien adaptados.

Kirby hace nuevos amigos

Tomando el control de Kirby, tendremos que viajar a las distintas partes del mundo para conseguir remendar todo el planeta. Cada parte está claramente tematizada, siendo una de ellas la ciudad, otra una isla paradisíaca y desierta en medio de un océano y una tercera un mundo de dulces, nata y chocolate. Y así hasta siete partes que viajar, con un planteamiento igual para cada una de ellas.

En cada porción del mundo de las telas deberemos ir recorriendo fases que, al completar, nos darán un parche que abrirá el siguiente nivel. Siempre serán cuatro fases las que tendremos que finalizar antes de abrir el jefe final, aunque si a éste lo derrotamos de buena manera, conseguiremos acceder a las dos fases extra que también tiene cada mundo.

Hay que decir que para salvar el nuevo mundo en el que se encuentra, nuestro esférico amigo no estará solo, ya que el juego dispone de un modo a dos jugadores en el que podremos avanzar en cooperativo junto a Hilván, que tendrá que ser controlado por un amigo a nuestro lado.

Pero es que además de a Hilván, Kirby conocerá a muchos nuevos amigos que, poco a poco, irán ampliando las opciones jugables del título para que tras terminarnos el juego aún haya más desafíos que cumplir. Y es que en Kirby’s Epic Yarn hay muchas cosas que hacer aparte de restaurar la normalidad del reino.

Kirby, el coleccionista juguetón

Una de las cosas que más llama la atención del nuevo título de Nintendo es que el terminar una fase no plantea un reto. Como hemos dicho, el juego está más bien enfocado a un público infantil, que está empezando a jugar de forma reciente. Es probablemente por este motivo que no tendremos que estar pendientes de la vitalidad de nuestro héroe para acabarnos el juego. Y es que en Kirby’s Epic Yarn no podremos morir.

Sin embargo, si bien el terminar la aventura es un viaje fácil y relativamente corto, el gran punto a favor de la duración del nuevo Kirby reside en todos los secretos que esconde. Cada nivel tiene ciertos ítems que deberemos coleccionar —algunos realmente bien escondidos—, además de unas gemas que tendremos que ir recolectando y que nos quitarán cada vez que seamos heridos. El terminar una pantalla con más o menos de estas gemas nos otorgará una medalla de bronce, plata u oro según si hemos conseguido más o menos de estas piedras preciosas repartidas por toda la pantalla, así que nuestro deber será explorar a fondo cada nivel procurando que no nos hieran.

Las gemas serán el dinero del juego, que nos permitirá comprar nuevos ítems y objetos coleccionables. Estos objetos servirán para decorar unas habitaciones de hotel, una a nuestro gusto y las otras cinco a petición de nuestro casero. Nuestra sala únicamente servirá para saciar nuestro espíritu decorativo, pero las otras cinco salas serán las que habitarán nuevos amigos y que, al ver su espacio totalmente a su gusto con los coleccionables en su sitio, nos ofrecerán retos en forma de minijuegos. Hay cinco en total, con entre diez y treinta retos para cada uno de ellos, siendo algunos de estos desafíos bastante complicados de completar.

Kirby, más adorable que nunca

Kirby es un juego con muchas cosas que hacer por todo su peculiar universo. Y por peculiar quiero referirme a su originalidad. Y es que, como bien ya he dicho al hablar de la historia, todo el título dispone de un apartado artístico muy auténtico que muestra todo como si estuviera hecho con telas, hilos, botones y, en definitiva, como si la costura estuviera plasmada en un videojuego. Realmente es muy llamativo y sorprendente, con una paleta de colores muy acertada para el estilo del juego y una animación brillante.

Pero la cosa no acaba aquí, ya que la paz que transmite esta simpática reproducción de niveles continúa en unas melodías sencillas, pero que a la vez sumergen al jugador en este mágico cuento. Realmente todo en este título es épico, aunque acogido al sentido más inocente y casi infantil de la palabra.

Conclusiones

El nuevo Kirby de Nintendo es un título brillante, capaz de devolver al jugador a su niñez mientras juega. Está pensado para ser un juego fácil y accesible para todo el mundo, aunque completarlo al cien por cien es todo un reto. Además, consigue ofrecer una variedad constante a lo largo de todo el título, algo que ya no se encuentra tan fácilmente. Finalmente, hay que remarcar el excelente apartado artístico que engloba el software, totalmente sorprendente y muy original.

Lo bueno
Apartado artístico impecable
Muy variado y sorprendente
Tiene modo cooperativo
Lo malo
Puede ser excesivamente fácil e infantil

Deja un comentario